Las candelas palentinas

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Las candelas palentinas.

por D. José Herro Vallejo, actual presidente de La Casa de Palencia en Madrid.

2 de febrero festividad de Nuestra Señora La Virgen de La Calle, patrona de Palencia.

 

     El mundo rural de esta estepa castellana, espera siempre, con cierta ansiedad, la llegada del día que denominan “Las Candelas” o “Candelaria”, que es justamente el día dos de febrero. Y es así, porque la llegada de Candelaria a estas tierras, parece como si trajera un pasaporte hacia el buen tiempo, hacia un clima más benigno, pero siempre que haya suerte, pues la tradición milenaria, reflejada en refranes, asevera : “Si la Candelaria llora el invierno va fora, si la Candelaria ríe el invierno sigue”. Y es que aquí, en esta región, si “Candelaria ríe”, continúan las heladas nocturnas invernales que congelan el ambiente, atemorizan a las gentes, campos y sembrados, pero si “llora”, si llueve, el ambiente es blando y apacible. De todas formas, la Candelaria es la antesala de la primavera y así se celebra.

Y en la ciudad de Palencia, ese día, es fiesta patronal, festejan a la Virgen de las Candelas, que es venerada aquí, desde muy antiguo y su denominación o nombre primitivo, tanto de la imagen, como el de la ermita donde se encontraba la Virgen, así como el de la Cofradía que la sustentaba, recibían entonces el nombre de Nuestra Señora de las Candelas. En esta pequeña ermita de otros tiempos y de la que hablamos, situada entonces en la calle San Bernardo de la ciudad de Palencia, existían desde principios del siglo XV dos figuras o imágenes de la Virgen, una llamada la pequeña o de los milagros, situada en el altar mayor y propiedad del Cabildo y otra propiedad de la Cofradía, situada sobre la puerta de entrada, en la calle. Dicen las gentes, que los lugareños de aquel entonces, se detenían brevemente a saludar a esta imagen cuando pasaban por esta calle, y si tenían prisa o las puertas del santuario estaban cerradas o llena de gente, no entraban en la ermita, lo cual contribuyó con el tiempo a que fuera sustituyéndose la primitiva denominación de Nuestra Señora de las Candelas, por la de Nuestra Señora de la Calle.

     La proclamación oficial como Patrona de Palencia capital, ya con este nombre popular, fue realizada por el Papa Pio XII mediante un Breve en 1947, siendo obispo el Dr. Lauzurica, año en que se erigió también la cofradía del mismo nombre, con su mayordomo, cofrades y camareras. La coronación canónica de la imagen tuvo lugar el 8 de junio de 1952, siendo obispo el Dr. Souto Vizoso.

Virgen de la Calle
Nuestra Señora La Virgen de La Calle.

     Esta pequeña imagen es una talla en madera policromada del siglo XV, de autor desconocido, llamada también, popularmente, la “Morenilla”, sobre la que no faltan leyendas acerca de su procedencia.

     Se venera en la actualidad en la iglesia de la “Compañía”, denominada popularmente así por haber pertenecido anteriormente a la Compañía de Jesús, aunque actualmente es más conocida como de la Virgen de la Calle, en donde recibe culto desde 1.769 y a donde fue trasladada, cuando los jesuitas fueron expulsados de España por el rey Carlos III, al demostrarse su intervención en el famoso levantamiento del pueblo contra el marqués de Esquilache y por este motivo, al ser abandonada dicha iglesia en 1.764, fue reutilizada entonces por el cabildo, como parroquia santuario de la imagen de la que era denominada entonces, Nuestra Señora de las Candelas.

 

Iglesia de “La compañia” o de La Virgen de La Calle

     Se celebra su festividad el día 2 de Febrero y comienza por una misa con bendición de las candelas o velas en su santuario y después, en solemne procesión, acompañada por su cofradía y por cientos de palentinos portando las candelas. La comitiva se dirige a la catedral en donde tiene lugar una misa solemne con asistencia del obispo, cabildo, religiosos y religiosas, cofradías y autoridades civiles y el pueblo entero y el alcalde de la ciudad hace la ofrenda a la Virgen. Después, matanza del cerdo en la plaza mayor y degustación por la tarde de sus productos, “chichurro”, morcillas, torreznos como recuerdo de la antigua usanza, propiciada ya por los romanos.

     He tenido siempre curiosidad por conocer el origen y significado de estas fiestas de las candelas, y adentrándose en su conocimiento, dicen los investigadores que tuvo su origen en la antigua Roma, donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta llamada de “los lupercales”, precisamente en estas fechas del mes de febrero. Su nombre deriva supuestamente de lupus (lobo), y conmemoraba la estancia de los gemelos Rómulo y Remo en la gruta llamada “lupercal” asentada en el Palatino, una de las siete colinas de Roma, donde fueron amamantados por el fauno “Luperco” tomando la forma de una loba. Esta fiesta la realizaban los “lupercos”, gente joven que a manera de sacerdotes, en estas fechas, blandiendo tiras de cuero procedentes de la piel de animales sacrificados por ellos mismos, azotaban a la gente, lo que equivalía a un acto de purificación, acompañado de teas y cirios y antorchas encendidos con cánticos y letanías, pidiendo protección contra la muerte y a favor de la fertilidad, recibiendo este acto o acontecimiento el nombre latino de februatio, de donde dicen algunos historiadores que el nombre de este mes de febrero procede posiblemente de estos hechos.

     Con el paso del tiempo, el papa Gelasio I prohibió y condenó en el año 494 esta celebración pagana de los Lupercales y se sustituyó por una procesión de candelas, acompañada de cánticos y letanías de claro sentido cristiano.

     Años más tarde, se cree que en el siglo X, a esta celebración incorporó la iglesia católica la liturgia de la Presentación del Niño Jesús en el Templo y Purificación de la Virgen, que tenía que realizarse en un plazo de 40 días después de Navidad, según la ley de Moisés, lo que corresponde exactamente al 2 de febrero, permaneciendo en esta fecha la costumbre procesional, acompañada de cirios encendidos y bendecidos y era costumbre que, los que no llegaban a consumirse, se llevaban a las casas para encenderlos en casos de peligros, tormentas etc.

     Hay que decir, para comprender mejor las cosas, que la palabra candelaria, procede del mundo latino y significa arder, brillar con blancura por efecto del calor desprendido y procede del verbo “candere”, recibiendo en nombre de candela en el mundo cristiano a todo aquello que arde y da luz.

     La fiesta de la Candelaria, como ya hemos dicho, es un punto intermedio entre el principio y el final del invierno, y a este santoral se ha unido de siempre, como punto de referencia, las labores y actividades agrícolas, haciendo referencia a la climatología, con la esperanza de la retirada de los fríos, lo cual se recogía en numerosos refranes populares que quieren acertar o predecir la climatología, partiendo de esta fecha

     “Por la Candelaria ya ha crecido el día una hora entera” “En febrero busca la sombra el perro” y… bueno por “San Blas la cigüeña verás y sino la vieres años de nieves” y otros muchos y ello es verdad, pues, entre otras cosas, era costumbre entre las gentes del campo, restringir los contratos de pasto para el ganado, pues a partir de estas fechas, en los prados brotaban ya hierbas nuevas.

D. José Herro Vallejo, actual presidente de La Casa de Palencia en Madrid.

Altar de la Iglesia de Nuestra Señora La Virgen de La Calle

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