Continúan los brotes de tularemia

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Seguimos a vueltas con los topillos. Aunque las autoridades no confirman el origen de los contagios, se siguen produciendo infecciones por turelamia.

La turelamia es una enfermedad infecciosa muy poco frecuente que suele atacar a la piel, los ojos, los ganglios linfáticos y los pulmones. Es causada por la bacteria Francisella tularensis, tiene que ver con la fiebre de los conejos y son estos los mayores transmisores. Y por supuesto los roedores.

La vía de contagio más habitual suele ser por la manipulación de animales muertos, no se transmite por contagio.

La bacteria es muy resistente al frío, a la congelación y a la lejía aunque sí es sensible a desinfecciones comunes. Es una bacteria muy infecciosa por lo que a la mínima inoculación causa la infección.

La mejor protección ante una salida al campo donde pueda haber roedores es el uso de repelentes contra insectos que contengan entre un 25% y un 30% de dietiltoluamida (DEET) y prendas tratadas con permetrina, otro repelente.

La Red de Vigilancia Epidemiológica ha confirmado un total de once casos en el mes de julio, veintidós en agosto, quince en septiembre y seis en los que va del mes de octubre en nuestra provincia.

Además existen otros casos en estudio que podrían ser sospechosos.

Las zonas de riesgo donde se han detectado más casos son Paredes de Nava, la más afectada, Villarramiel y Villada. Otros casos ha aparecido en Osorno, Saldaña, Cervera de Pisuerga, Carrión de los Condes y en zonas de la capital como son: Las Eras del Bosque y Jardinillos.

 

 

 

 

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